Fran Peñarrubia | Música para el alma | Consultor transpersonal

Sanación Emocional

Debemos tener en cuenta que las heridas emocionales del pasado deben ser disueltas para que dejen de condicionar nuestro presente. Hay que diluir toda relación con las heridas del ayer y el apego inconsciente que tenemos a las mismas.

Identifica tus emociones

Para comprender todo lo que atraigo a mi vida, he de observar con detalle las situaciones que la vida me presenta y darme cuenta de que emociones surgen en cada una de ellas.

Las emociones vienen como un viejo recuerdo para que las pueda acoger, aceptar y transmutar. Solo reconociéndolas puedo poco a poco modificar mi estado interior.

Al principio puede ser muy duro, ya que el dolor en ocasiones es intenso, pero cuando ya vemos de forma repetida cómo se presentan de forma idéntica las mismas emociones, podemos ir acogiéndolas y transmutándolas por la polaridad contraria hasta que dejen de aparecer como fantasmas del ayer.

No puedo cambiar el pasado, no puedo cambiar lo que ocurrió, pero sí puedo y es mi responsabilidad cambiar mis reacciones emocionales cuando los recuerdos florecen en mí.

Expresión verbal, escritura, música y meditación

Las emociones no integradas se presentarán de nuevo en nuestra vida para que con plena atención podamos modificar nuestra relación con las mismas. La no reacción y la canalización constructiva de cada una de ellas es la clave para poder ser libres.

Podemos utilizar la expresión verbal y la escritura para ponerlas en circulación y liberarlas, pero en muchas ocasiones pueden seguir presentes durante algún tiempo.

Es importante soltar el sentimiento de víctima y asumir nuestra responsabilidad en el sentir emocional. No debemos proyectar en el exterior la responsabilidad de nuestro malestar.

Debo identificar mis emociones, ver de qué situaciones proceden y progresivamente liberarme de las creencias limitantes que asocio a las mismas.

Música de alta vibración y algunas técnicas meditativas son de gran ayuda para conseguir cada vez estados emocionales más equilibrados.

Particularmente me gusta imaginar un gran tubo de luz blanca que entra por el chacra corona absorbiendo toda densidad emocional del pasado cada vez que las emociones como la rabia, ira, cólera y frustración se presentan en mi vida.

Es también de vital importancia la respiración. A través de la misma, podemos disolver la emoción mucho antes que si luchamos contra ella. Es muy simple, atrévete a sentirla con toda su intensidad, respírala y disuélvela en tu ser.

Puedes pedir ayuda también a los mundos superiores: ángeles, arcángeles y seres de luz para que te ayuden en el proceso. Siempre que vuelva la emoción debes repetir el mismo proceso.

Te garantizo que por el tiempo irán menguando tanto en intensidad como en tiempo de aparición y podrás disfrutar de mayores espacios de equilibrio y armonía.

Sé consciente de tu alimento emocional

Tenemos que evitar alimentarnos de emociones tóxicas que se generan a nuestro alrededor. Por ejemplo, en los informativos y en mucha de la programación televisiva actual vemos que las emociones dominantes son las más dañinas para nuestra alma. Es importante preguntarse ¿De qué me nutro emocionalmente a diario?

Hemos de recordar que cada ser humano es el único responsable de equilibrar su mundo emocional interno. Nadie lo puede hacer por ti.

Caminar por la naturaleza, escuchar música agradable, meditar, pintar, recitar un mantra, compartir nuestro tiempo con los demás de forma consciente y constructiva puede ayudarnos a encontrarnos mucho mejor.

Evita las comparaciones, la crítica, la competitividad e incorpora en tus actividades cotidianas la ayuda incondicional, la valoración de todo lo positivo de las personas que te encuentres e irradia amor desde lo más profundo de tu corazón a cada ser que se cruce por tu camino.

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